diciembre 30, 2007

diciembre 29, 2007

Novia.

Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me
amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de
ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la im-
puntualidad, en la mentira gratuita.
Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su
llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera re-
cuerdo me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui ha-
ciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a
vivir para ella.
Le hacía el amor en todos los zaguanes. Le cantaba valses de
Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más
hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hi-
ce sabio y generoso sólo para merecer su amor.
Pero un día me dejó.
—No te quiero más —me dijo, y se fue.
Supliqué un poco, sólo un poco, porque era bueno. Después
me puse a esperar la muerte sentado en un umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que segura-
mente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo.
Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de
trabajosa indiferencia.
Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Du-
rante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado
de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos
inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi
vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una
noche la vi salir de su casa con aire decidido.
Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hom-
bre, tal vez porque estaba demasiado linda.
La seguí entre las sombras y vi que se detenía en una esquina
que yo conocía bien. Me escondí en un portal. Ella se detuvo y
esperó, esperó mucho.
Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro,
soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia,
pero él la rechazó.
Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en
verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto dia-
bólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No po-
día concebirse un individuo más vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió.
Al llegar a la luz de una avenida, pude ver que aquel hombre
era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto
me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores
épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo. Pensé en cruzar la calle y pegarme una
trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí
mismo dejar tranquila a aquella muchacha. Pero el imperativo no
tiene primera persona y no supe qué decirme.
Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me
vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia.
Después los perdí de vista y me quedé llorando.

Alejandro Dolina.
El libro del Fantasma.

diciembre 25, 2007

diciembre 24, 2007

Canción de Navidad.

En aquel momento las campanas daban las once y tres cuartos.

-Perdonadme sí soy indiscreto al hacer tal pregunta -dijo Scrooge. mirando atentamente la túnica del Espíritu-, pero veo algo extraño, que no os pertenece saliendo por debajo de vuestro vestido. ¿Es un pie o una garra?

-Pudiera ser una garra. a juzgar por la carne que hay encima -contestó con tristeza el Espíritu-. ¡Mirad!

De los pliegues de su túnica hizo salir dos niños miserables, abyectos, espantosos, horribles, repugnantes. que cayeron de rodillas a sus pies y se agarraron a su vestidura.

-¡Oh, hombre! ¡Mira, mira, mira a tus pies! exclamó el Espectro.

Eran un niño y una niña, amarillos. flacos, cubiertos de harapos. ceñudos, feroces, pero postrados, sin embargo, en su abyeccíón. Cuando una graciosa juventud habría debido llenar sus mejillas y extender sobre su tez los más frescos colores, una mano marchita y desecada, como la del tiempo, las había arrugado, enflaquecido y decolorado. Donde los ángeles habrían debido reinar, los demonios se ocultaban para lanzar miradas amenazadoras. Ningún cambio, ninguna degradación, ninguna perversión de la humanidad, en ningún grado, a través de todos los misterios de la admirable creación, ha producido, ni con mucho, monstruos tan horribles y. espantosos.

Scrooge retrocedió, pálido de terror. Teniendo en cuenta quien se los mostraba, intentó decir que eran niños hermosos; pero las palabras se detuvieron en su garganta antes que contribuir a una mentira de tan enorme magnitud.

-Espíritu, ¿son hijos vuestros? -Scrooge no pudo decir más.

--Son los hijos de los hombres -contestó el Espíritu, mirándolos-. Y se acogen a mí para reclamar contra sus padres. Este niño es la Ignorancia. Esta niña es la Miseria. Guardaos de ambos y de toda su descendencia. pero sobre todo del niño, pues en su frente veo escrita la sentencia, hasta que lo escrito sea borrado. ¡Niégalo! -gritó el Espíritu, extendiendo una mano hacia la ciudad-. ¡Calumnia a los que te lo dicen! Eso favorecerá tus designios abominables. ¡Pero el fin llegará!

-¿No tienen ningún refugio ni recurso? -exclamó Scrooge.

-¿No hay cárceles? -dijo el Espíritu, devolviéndole por última vez sus propias palabras-. ¿No hay casas de corrección?

La campana dio las doce.

Charles Dickens.
El segundo de los tres Espiritus.

noviembre 26, 2007

La lluvia.

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe.
La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

Jorge Luis Borges.
El Hacedor.




Se te extraña demasiado... y no me olvido de vos y de lo grande que eras...

noviembre 17, 2007

noviembre 16, 2007

Yo no soy yo.

Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.

Juan Ramón Jiménez.

No puedo enamorarme de ti...

Escucha una cosa
Que te voy a decir
Aunque te duela el alma
Como me duele a mi
Podría engañarte
Si se me diera de ti
El caso es que
No puedo enamorarme de ti
No, no puedo enamorarme de ti
Nadie te roba nada
Nadie ocupa el lugar
De nadie son los besos
Del los labios del mar
De nadie es el camino
Que no mira hacia atras
Donde se desangran
Las estatuas de sal
No no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti
Si quieres quererme
Voy a dejarme querer
Si quieres odiarme
No me tengas piedad

Pero hay una cosa
Que no vas a lograr
Y es hacer negocios
Con la necesidad
No, no no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti
No no puedo enamorarme de ti

Joaquin Sabina.
Album: Cosas Tuyas.


Sabado..., 2:25 am... y el sueño donde nos sumergimos como una aventura cada noche, aun no llega, como aquellas preguntas, que nacieron en el mismo momento, en que las respuestas morian. Y todo lo que uno creyo entender... con el amanecer, se habra reescrito...

noviembre 04, 2007

Tengo Miedo.

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.

¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Pablo Neruda.

A mi tio, que hoy cumpliria años... como se te extraña viejo...

El Indigno - Fragmento

La amistad no es menos misteriosa que el amor o que cualquiera de las otras faces de esta confusion que es la vida. He sospechado alguna vez, que la unica cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por si sola.

Jorge Luis Borges.
El informe de Brodie.


octubre 31, 2007

Soledad. - Poema -

Es cansancio de la vida y hartazgo
de las frases, los gestos, y de todo,
es evocar un rostro, rasgo a rasgo,
recordando un momento de algun modo...

Sentir que lo que duele a nadie importa,
reir y de reir estar cansada,
gemir en voz muy baja estando sola,
querer entretenerse... y no hacer nada...

Es llevar un amor en el recuerdo,
revivirlo en amarga lejania,
pasar las horas largas frente a un muerto
y sentir que no acaba nunca el dia...

Ver llegar con terror las horas largas
y sentir el silencio de un vacio,
temerle a la caida de la tarde,
cerrar los ojos... y temblar de frio.


Victoria Pueyrredon.

El Futuro.

Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Cortazar.

octubre 27, 2007

Sobre Heroes y Tumbas - Fragmento II

Y como Martín le preguntó si entre dos seres que se quieren no debe ser todo nítido, todo transparente y edificado sobre la verdad, Bruno respondió que la verdad no se puede decir casi nunca cuando se trata de seres humanos, puesto que sólo sirve para producir dolor, tristeza y destrucción. Agregando que siempre había alentado el proyecto (“pero yo soy nada más que eso: un hombre de puros proyectos”, agregó sonriendo con tímido sarcasmo), había alentado el proyecto de escribir una novela o una obra de teatro sobre eso: la historia de un muchacho que se propone decir siempre la verdad, siempre, cueste lo que cueste. Desde luego, siembra la destrucción, el horror y la muerte a su paso. Hasta terminar con su propia destrucción, con su propia muerte.
—Entonces hay que mentir—adujo Martín con amargura.
—Digo que no siempre se puede decir la verdad. En rigor, casi nunca.
—¿Mentiras por omisión?
—Algo de eso —replicó Bruno, observándolo de costado, temeroso de herirlo.
—Así que no cree la verdad.
—Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la filosofía. No en la vida. En la vida es más importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza. Además ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo le digo que aquel trozo de ventana es azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque ese trozo de ventana no está solo, está en una casa, en una ciudad, en un paisaje. Está rodeado del gris de ese muro de cemento, del azul claro de este cielo, de aquellas nubes alargadas, de infinitas cosas más. Y si no digo todo, absolutamente todo, estoy mintiendo. Pero decir todo es imposible, aun en este caso de la ventana, de un simple trozo de la realidad física, de la simple realidad física. La realidad es infinita y además infinitamente matizada, y si me olvido de un solo matiz ya estoy mintiendo. Ahora, imagínese lo que es la realidad de los seres humanos, con sus complicaciones y recovecos, contradicciones y además cambiantes. Porque cambia a cada instante que pasa, y lo que éramos hace un momento no lo somos más. ¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.

Ernesto Sabato.
"Sobre Heroes y Tumbas".


octubre 20, 2007

Tristezas de la Luna.

Esta noche la luna sueña con mi pereza,
Cual si fuera una bella hundida entre cojines
Que acaricia con mando discreta y ligerísima,
Antes de adormecerse, el contorno del seno.
Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
Y pasea su mirada sobre visiones blancas,
Que ascienden al azul igual que floraciones.

Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
Ella deja rodar una furtiva lágrima,
Un piadoso poeta, enemigo del sueño,

De su mano en el hueco, coge la fría gota
como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.
Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz.

Charles Baudelaire.

octubre 12, 2007

12 de Octubre: Dia de la que...????

Y el hombre se sentó solo, anegado en profunda tristeza.
Los animales se acercaron a él y dijeron:
"No nos gusta verte tan triste. Pídenos lo que quieras y te lo concederemos".
El hombre dijo;
"Quiero tener buena vista".
El buitre respondió;
"Tendrás mi visión".
El hombre dijo;
"Quiero ser fuerte".
El jaguar añadió;
"Serás fuerte como yo".
El hombre dijo;
"Deseo conocer los secretos de la Tierra".
La serpiente replicó;
"Yo te los mostraré".
Y así siguió con todos los animales. Y cuando tuvo todos los dones que le podían conceder, se marchó.
Entonces el buho dijo a los demás animales;
"Ahora el hombre sabe mucho, podrá hacer muchas cosas. De pronto tengo miedo".
El ciervo dijo;
"El hombre tiene todo lo que necesita. Con ello desaparecerá su tristeza".
Pero el buho replicó;
"No... He visto un agujero en el hombre, profundo como un hambre que no se puede saciar. Eso es lo que le entristece y provoca sus carencias. Seguirá tomando y tomando, hasta que un día el mundo diga;
"Ya no soy nada, nada tengo que dar".

Fragmento de la pelicula 'Apocalypto'
Dir.: Mel Gibson

No me agrada la idea de usar este medio como manifestacion de ideales, asi que no lo voy a hacer, la historia ya fue escrita por hombres y con su propia sangre. Ella misma se encargara de condenar las matanzas que se llevaron a cabo a lo largo de la historia por culpa de la codicia, le religion, el poder...

Es por eso que este es un homenaje a aquellas culturas de todas las Americas que un dia como hoy ya hace unos cuantos cientos de años, vieron como empezaban a desaparecer sus costumbres, su religion y hasta sus propias vidas, y que aún despues de tantos largos años, sus descendientes siguen luchando porque se reconozca este hecho.