marzo 27, 2008

Yo no quiero volverme tan loco.


"Yo no quiero volverme tan loco
yo no quiero vestirme de rojo
yo no quiero morir en el mundo hoy.
Yo no quiero ya verte tan triste
yo no quiero saber lo que hiciste
yo no quiero esta pena en mi corazón.
Yo no quiero sentir esta pena en mi corazón."

Charly Garcia.

A mi viejo...

marzo 23, 2008

Cristo en la cruz.

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?.

Jorge Luis Borges.

marzo 18, 2008

Para leer en forma interrogativa.

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

Julio Cortazar.

marzo 13, 2008

Nos dejo un buen tipo...

Jorge Guinzburg
1949 - 2008

marzo 10, 2008

Insomnio.

De fierro,
de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la noche,
para que no la revienten y la desfonden
las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto,
las duras cosas que insoportablemente la pueblan.

Mi cuerpo ha fatigado los niveles, las temperaturas, las luces:
en vagones de largo ferrocarril,
en un banquete de hombres que se aborrecen,
en el filo mellado de los suburbios,
en una quinta calurosa de estatuas húmedas,
en la noche repleta donde abundan el caballo y el hombre.

El universo de esta noche tiene la vastedad
del olvido y la precisión de la fiebre.
En vano quiero distraerme del cuerpo
y del desvelo de un espejo incesante
que lo prodiga y que lo acecha
y de la casa que repite sus patios
y del mundo que sigue hasta un despedazado arrabal
de callejones donde el viento se cansa y de barro torpe.
En vano espero las desintegraciones y los símbolos que preceden al sueño.
Sigue la historia universal:
los rumbos minuciosos de la muerte en las caries dentales,
la circulación de mi sangre y de los planetas.
(He odiado el agua crapulosa de un charco,
he aborrecido en el atardecer el canto del pájaro.)

Las fatigadas leguas incesantes del suburbio del Sur,
leguas de pampa basurera y obscena, leguas de execración,
no se quieren ir del recuerdo.
Lotes anegadizos, ranchos en montón como perros, charcos de plata
fétida:
soy el aborrecible centinela de esas colocaciones inmóviles.
Alambre, terraplenes, papeles muertos, sobras de Buenos Aires.

Creo esta noche en la terrible inmortalidad: ningún hombre
ha muerto en el tiempo, ninguna mujer,

ningún muerto, porque esta inevitable realidad de fierro y de barro
tiene que atravesar la indiferencia de cuantos estén dormidos o muertos - aunque se oculten en la corrupción y en los siglos-
y condenarlos a vigilia espantosa.

Toscas nubes color borra de vino infamarán el cielo;
amanecerá en mis párpados apretados.

Jorge Luis Borges.

marzo 08, 2008

Para soñar...

Sometimes you can't make it on your own.

Tough, you think you've got the stuff
A pesar de que crees que eres muy fuerte
You're telling me and anyone
Me dices y les dices a todos
You're hard enough
Que eres lo suficientemente dura

You don't have to put up a fight
No tienes que empezar una pelea
You don't have to always be right
No tienes que tener la razón siempre
Let me take some of the punches
Déjame aceptar algunos de los golpes
For you tonight
Por ti esta noche

Listen to me now
Escúchame ahora
I need to let you know
Necesito que sepas
You don't have to go it alone
Que no tienes que pasar por eso sola

And it's you when I look in the mirror
Y eres tu cuando veo en el espejo
And it's you when I don't pick up the phone
Y eres tu cuando no levanto el teléfono
Sometimes you can't make it on your own
A veces no puedes hacer las cosas solo

We fight all the time
Peleamos todo el tiempo
You and I...that's alright
Tu y yo... Está bien
We're the same soul
Somos la misma alma
I don't need...I don't need to hear you say
No necesito... Escucharte decir
That if we weren't so alike
Que si no fuéramos tan parecidos
You'd like me a whole lot more
Me querrías mucho más

Listen to me now
Escúchame ahora
I need to let you know
Necesito que sepas
You don't have to go it alone
Que no tienes que pasar por eso sola

And it's you when I look in the mirror
Y eres tu cuando veo en el espejo
And it's you when I don't pick up the phone
Y eres tu cuando no levanto el teléfono
Sometimes you can't make it on your own
A veces no puedes hacer las cosas solo

I know that we don't talk
Y se que no hablamos
I'm sick of it all
Estoy harto de todo
Can - you - hear - me - when - I -
Puedes – escucharme – cuando
Sing, you're the reason I sing
Canto, eres la razón por la que canto
You're the reason why the opera is in me...
Eres la razón por la que la ópera está en mi

Where are we now?
¿Y dónde quedamos?
I've still got to let you know
Aun tengo que decirte
A house still doesn't make a home
Que una casa no es un hogar
Don't leave me here alone...
No me dejes aquí solo...

And it's you when I look in the mirror
Y eres tu cuando veo en el espejo
And it's you that makes it hard to let go
Y por eso es difícil olvidar
Sometimes you can't make it on your own
A veces no puedes hacer las cosas solo
Sometimes you can't make it
A veces no puedes
The best you can do is to fake it
Lo mejor que puedes hacer es fingir
Sometimes you can't make it on your own
A veces no puedes hacer las cosas solo


U2
How To Dismantle An Atomic Bomb

febrero 25, 2008

Historia de Gloria.

"A mi no me importa
que alguien me llore,
cuando me llegue la muerte.

Lo que necesito
es que alguien me ría
mientras me llega la vida."

Gloria Fuertes.

febrero 21, 2008

Frases.

"El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de sí mismos y los inteligentes llenos de dudas"

Bertrand Russell.

febrero 20, 2008

El último poema.

" Así querría yo mi último poema.
Que fuese tierno diciendo las cosas más simples
y menos intencionadas,
que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas,
que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume,
la pureza de la llama en que se consumen
los diamantes más límpidos,
la pasión de los suicidas que se matan sin explicaciones. "

Manuel Bandeira.

enero 03, 2008

Muriendo por Vivir.

Algunos ven la distorsión como belleza
y sus cabezas no han sabido proteger
ahora dicen que hay humor en la tristeza
yo me pregunto si reirán cuando no esté
Por qué luchar por vivir?
si vivo para luchar
por qué me esfuerzo por ver?
cuando no hay nada ante mí
por qué es que trato de dar más?
si nadie me da lugar
por qué morir por vivir?
si vivo para morir
Que los valores son apenas subjetivos
han repetido tantas veces por ahí
y así es que viven, luchan, matan
sin objetivo
vivos de muertos es difícil distinguir
Por qué luchar por vivir?
si vivo para luchar
por qué me esfuerzo por ver?
cuando no hay nada ante mí
por qué es que trato de dar?
si nadie me da un lugar
por qué morir por vivir?
si vivo para morir
Por qué luchar por vivir?
si vivo para luchar
por qué me esfuerzo por ver?
cuando no hay nada ante mí
por qué es que trato de dar más?
si nadie me da lugar
por qué morir por vivir?
si vivo para morir
Y mis palabras arruedé con confusiones
así que espero que me entréguenlas al hablar
yo solía gastar mi vida en ilusiones
hoy lo real podrá mis sueños realizar
y lucharé por vivir
hasta no haber por que luchar
iré tratando de ver
hasta que persiga el fin
yo estoy tratando de dar
yo ruego dame un lugar
por eso muero por vivir
hasta estar listo a morir.

"Dying to live".
Edgar Winter.
Versionado al español por Pedro Aznar.

diciembre 30, 2007

diciembre 29, 2007

Novia.

Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me
amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de
ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la im-
puntualidad, en la mentira gratuita.
Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su
llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera re-
cuerdo me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui ha-
ciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a
vivir para ella.
Le hacía el amor en todos los zaguanes. Le cantaba valses de
Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más
hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hi-
ce sabio y generoso sólo para merecer su amor.
Pero un día me dejó.
—No te quiero más —me dijo, y se fue.
Supliqué un poco, sólo un poco, porque era bueno. Después
me puse a esperar la muerte sentado en un umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que segura-
mente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo.
Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de
trabajosa indiferencia.
Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Du-
rante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado
de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos
inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi
vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una
noche la vi salir de su casa con aire decidido.
Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hom-
bre, tal vez porque estaba demasiado linda.
La seguí entre las sombras y vi que se detenía en una esquina
que yo conocía bien. Me escondí en un portal. Ella se detuvo y
esperó, esperó mucho.
Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro,
soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia,
pero él la rechazó.
Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en
verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto dia-
bólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No po-
día concebirse un individuo más vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió.
Al llegar a la luz de una avenida, pude ver que aquel hombre
era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto
me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores
épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo. Pensé en cruzar la calle y pegarme una
trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí
mismo dejar tranquila a aquella muchacha. Pero el imperativo no
tiene primera persona y no supe qué decirme.
Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me
vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia.
Después los perdí de vista y me quedé llorando.

Alejandro Dolina.
El libro del Fantasma.

diciembre 25, 2007

diciembre 24, 2007

Canción de Navidad.

En aquel momento las campanas daban las once y tres cuartos.

-Perdonadme sí soy indiscreto al hacer tal pregunta -dijo Scrooge. mirando atentamente la túnica del Espíritu-, pero veo algo extraño, que no os pertenece saliendo por debajo de vuestro vestido. ¿Es un pie o una garra?

-Pudiera ser una garra. a juzgar por la carne que hay encima -contestó con tristeza el Espíritu-. ¡Mirad!

De los pliegues de su túnica hizo salir dos niños miserables, abyectos, espantosos, horribles, repugnantes. que cayeron de rodillas a sus pies y se agarraron a su vestidura.

-¡Oh, hombre! ¡Mira, mira, mira a tus pies! exclamó el Espectro.

Eran un niño y una niña, amarillos. flacos, cubiertos de harapos. ceñudos, feroces, pero postrados, sin embargo, en su abyeccíón. Cuando una graciosa juventud habría debido llenar sus mejillas y extender sobre su tez los más frescos colores, una mano marchita y desecada, como la del tiempo, las había arrugado, enflaquecido y decolorado. Donde los ángeles habrían debido reinar, los demonios se ocultaban para lanzar miradas amenazadoras. Ningún cambio, ninguna degradación, ninguna perversión de la humanidad, en ningún grado, a través de todos los misterios de la admirable creación, ha producido, ni con mucho, monstruos tan horribles y. espantosos.

Scrooge retrocedió, pálido de terror. Teniendo en cuenta quien se los mostraba, intentó decir que eran niños hermosos; pero las palabras se detuvieron en su garganta antes que contribuir a una mentira de tan enorme magnitud.

-Espíritu, ¿son hijos vuestros? -Scrooge no pudo decir más.

--Son los hijos de los hombres -contestó el Espíritu, mirándolos-. Y se acogen a mí para reclamar contra sus padres. Este niño es la Ignorancia. Esta niña es la Miseria. Guardaos de ambos y de toda su descendencia. pero sobre todo del niño, pues en su frente veo escrita la sentencia, hasta que lo escrito sea borrado. ¡Niégalo! -gritó el Espíritu, extendiendo una mano hacia la ciudad-. ¡Calumnia a los que te lo dicen! Eso favorecerá tus designios abominables. ¡Pero el fin llegará!

-¿No tienen ningún refugio ni recurso? -exclamó Scrooge.

-¿No hay cárceles? -dijo el Espíritu, devolviéndole por última vez sus propias palabras-. ¿No hay casas de corrección?

La campana dio las doce.

Charles Dickens.
El segundo de los tres Espiritus.